El Mar del Norte debería ser el motor económico de Gran Bretaña. En cambio, elegimos el declive, importamos energía, exportamos empleos y entregamos riqueza a Noruega, Arabia Saudí y Catar. Perforan. Se benefician. Construyen riqueza soberana. Dudamos. Nosotros regulamos. Nos quedamos atrás. No estamos salvando el planeta. Solo nos estamos empobreciendo a nosotros mismos.