Las comunicaciones provocadoras de la generación Z con memes funcionaron después de 2016, cuando Trump se burlaba de los liberales y a internet le encantaba. Avanzando hasta 2026, con la guerra de marketing de la Casa Blanca como montajes de Call of Duty, resulta vergonzoso, desconectado y desesperado por ganarse a la generación joven. Las marcas que siguen usando este manual lamentablemente heredan ese lastre. Ese estilo está manchado ahora.