Argumenta que lo que distingue el wokeness de otros estados de ánimo políticos es una forma de reducir las cuestiones políticas, que implican tanto hechos como valor, a valorar solamente, y así permitir que personas que no saben nada participen y así parezcan curiosas y conocidas.
A riesgo de sonar como un YouTuber anti-woke de los años 2010, esto está relacionado con el posmodernismo, que en gran parte de la academia se tomó como una licencia completamente general para ignorar la idea de la realidad objetiva en favor de todo es narrativa [así que deberíamos seguir la mía].
103